Hoy, en una preciosa y dura ruta por la zona de Miño y Pontedeume mi Zénit ha cumplido su kilómetro 1.000. En seis meses.
Además del Castillo de Andrade, hemos visto unas panorámicas excelentes de la Ría de Betanzos-Ares, dos corzos y la magnífica iglesia de San Miguel de Breamo.
La bici sigue gustándome más cada día. Es muy segura. Hoy el terreno estaba muy deslizante pero iba calzada con dos Continental Vertical y me he encontrado muy a gusto en las bajadas. Subiendo también se agarran muy bien. No he tenido problemas ni en las zonas más embarradas ni en las raíces (y eso que las llevaba muy hinchadas).
Hace dos o tres rutas que he puesto un timbre a la bici, con resultado decepcionante: los ancianos que antes se asustaban (y apartaban) al oír el sonido de las ruedas, ahora oyen el timbre y no se apartan (ya saben que es una bici). Tendré que poner algo más estridente o volver a los sustos.
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